


Vivencias de unos padres ante el sueño de tener un hijo...Joaquin llega a alegrarnos simplemente la vida...

Cada día que pasa vemos como va creciendo y haciendo más muecas o balbuceando sus primeros “agús”, ahora está tranquilo en su cuna, dando pataditas e intentando sonreír y así pone de cabeza nuestro ya desordenado mundo de adultos y vamos construyendo juntos otro al que ya podría decir nuestro hogar o nuestra familia muy particular. Y es que como nuevos padres sentimos en carne propia esa frase que nuestros padres siempre nos repetían “cuando tengas tu hijo ya sabrás…”, y ahora bueno no es que lo sepamos todo, sino que creo que esa frase está más ligada a los sentimientos, a lo que el amor de un padre o madre tienen con su hijo, porque no hay instante en que dejes de pensar en él, porque no dejas de imaginarte un mundo perfecto para él y en eso estamos cuando te das cuenta que somos totalmente imperfectos, llenos de dudas y torpezas, pero finalmente te gana el instinto porque lo vemos aún pequeño e indefenso pero con él aprendes a ser familia, a ser grande, a ser simplemente a ser.
Y por eso creo que todo niño es un pequeño maestro que viene a este mundo y así Joaquín nos va enseñando a expresar nuestras emociones, nos enseña a tener paciencia, a comprender al otro y a compartir y así es como digo que “nuestra familia o nuestro hogar” va poniendo sus primeros cimientos y Joaquín es la piedra angular, así lo creo y me va quedando claro por lo que nuestros padres y los padres de ellos pasaron, dejándonos ese legado de experiencias y sobretodo amor mucho amor…
_________
A mi pequeño Joaquín le escribo a manera de palabras de bienvenida, pues en la clínica tenía algunas de estas frases sueltas, pero ya con algo de tiempo logré armar un texto que expresa casi todo lo que vamos sintiendo por él...
Un suspiro y te vi,
envuelto en una sabana blanca y sollozando entre los brazos de tu padre…
Y yo, aún con la herida abierta y el dolor en trance
pude reconocer tu rostro y esos grandes ojos…
Y tú pequeño mío,
seguiste mis latidos y mi voz…
Y estas mis lágrimas de infinita alegría que aún no se detienen…
Un pequeño y fugaz beso…¡Joaquín!…amor...así te di la bienvenida.
Pasaron algunas horas y te llevaron junto a mí,
esta vez arropado y en cuna de cristal...
Asomaste entre las frazadas y
al cruzar nuestras miradas tu instinto provocó tu llanto…
Llanto huracanado que empezó con pequeñas gotas y luego se hizo tempestad...
Llanto que ahora remece mi cuerpo y altera mi pecho para calmar la tormenta de tu sed…
Y todo va siendo más claro...
Comprendo ahora tu historia, que es como la del agua:
Dos gotas de rocío cayeron y formaron dos ríos que
al juntarse formaron uno más grande
que luego dio al mar…
Así Joaquín, para nosotros, tus padres -los dos ríos, eres nuestro mar.
Contigo cada día damos un paso más,
porque permites que comprendamos y cambiemos,
porque te vemos:
Sereno,
Dócil,
Vivaz,
Fuerte y
Rebelde…
Con tu mirada y sonrisas
desvelas nuestros más profundos sueños
de mundo perfectos,
para saber que será de ti...
Y vienes con tus sonrisas y quebrantos
y comprendemos que es el presente, no antes, no después
lo que debemos aprender a vivir...
Y tienes toda la razón.
Ahora que duermes tranquilo entre nuestros brazos,
Sentimos tu hambre furioso de mundo,
y lleno estás de esa energía mágica y poderosa de pequeña semilla que ya quiere ser árbol...
Y es cuando nos reponemos y nos reconocemos…somos tu mamá y tu papá…y todo vuelve a ser más claro…
Bienvenido Joaquín...